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¿Qué aprendí de la cuarentena?

  • 20 nov 2020
  • 3 Min. de lectura

Como todos los fines de año, se vienen los famosos balances. Pero las reflexiones sobre el 2020 no serán las usuales. ¿Qué sopesar en un 2020 que transcurrió casi completamente entre el ASPO y el DISPO? ¿Qué puede tener de positivo un cambio de vida tan radical como el que se nos impuso en estos últimos ¿8? ¿9? meses de vida?

Ayer fue la última reunión del año del grupo de familias que tenemos en ASDRA. Como todo cierre de ciclo, la última reunión trajo su balance. En este caso, las coordinadoras del grupo propusieron una pregunta cuya respuesta implicaba necesariamente ver (o intentar ver) el lado positivo de toda esta experiencia pandémica: ¿Qué aprendieron este año? ¿Qué aprendieron de esta situación de aislamiento social? ¿Qué aprendieron de sus hijxs? ¿Qué aprendieron de ustedes mismxs? Vaya preguntas...

Los alcances de la pandemia y sus consecuencias son tan variados que sería terriblemente estúpido generalizar. Lo que yo puedo pensar como balance de un año signado por la cuarentena y la recesión tiene que ver con mis propias condiciones de existencia: ser docente-investigadora, estar casada, tener dos hijas pequeñas, haber conservado el trabajo y las fuentes de ingreso familiar, no haber perdido a ningún ser queridx por Covid-19, entre otras cuestiones. Puedo pensar en qué aprendí porque pude mantener más o menos mi vida y sostener a lxs que dependen de nosotrxs.

Dicho esto, siento que la situación de pandemia puso en evidencia (tal vez más que de costumbre) que no existen los absolutos, que todas las situaciones tienen un costado positivo, algo para rescatar, por más negativas o tremendas que puedan ser. Y si bien extraño mucho mi vidita de antes, los momentos de soledad, lxs amigxs, lxs compañerxs, las reuniones de todo tipo, los viajes, la escuela, la facultad (sólo para nombrar algunas de las cosas que extraño), la situación de aislamiento social me regaló unos cuantos privilegios.

En primer lugar, me brindó la posibilidad de tener mañanas con tiempo para mis hijas, despertares suaves y llenos de abrazos y remoloneo, instantes que valoro como un tiempo atesorable, impensado en la vida anterior, e inolvidable de ahora en adelante. La cuarentena me permitió entrar en la escuela de mis hijas, verlas interactuar diariamente con sus seños y sus compañeros, aprender cómo aprenden, cuáles son sus fortalezas, sus debilidades, sus gustos y preferencias. Aprendí a improvisar adaptaciones para las clases de Sofi cuando la cosa no fluye, a buscar otros caminos para que ella pueda ser también parte de eso que está pasando del otro lado de las pantallas. Me descubrí en ese rol, poniendo a jugar ahí todas las cosas que me enseñaron y me enseñan las profesionales que nos acompañan desde siempre. Aprendí a comunicarme con Sofi de una manera mucho más íntima, más tierna, más simbiótica, tal vez. Dudo de que sea una ayuda para que se largue a hablar, pero se siente hermoso.

En otro orden de cosas, pude ver cómo fue creciendo el vínculo de hermanas entre mis hijas, ya que la cuarentena las puso en la situación de tener que compartir los días, las actividades diarias, la madre y el padre. Ahí pasó algo mágico, que agradecemos mucho: nació una relación de compañerismo, de afecto, de resguardo, de cuidado. Algo difícil de poner en palabras porque es una emoción muy grande, que se siente en el cuerpo. Nació otro amor.

Y con este nuevo amor, se renovó el mío, y se renueva diariamente, en medio del agotamiento y la extenuación. Las observo jugar, crear, reír y las admiro profundamente. Lloro por ellas, por todo lo que perdieron; pero también me refugio en todo lo que ganamos. Son mis grandes heroínas, y por ellas sé que está muy bien no bajar nunca los brazos ni perder la sonrisa.

Como la flor de loto, que exhibe toda su belleza en medio del fango, nació de lo oscuro de la cuarentena un nuevo lazo entre nosotras. Cuanto más se oscurece el panorama, más resplandece el brillo de nuestros ojos chinitos de sonrisas y cosquillas.

¿Qué aprendí de la cuarentena? Que cualquier cosa que nos toque atravesar siempre será más feliz a su lado.



 
 
 

1 comentario


Myrian Ulloa
Myrian Ulloa
20 nov 2020

Excelente balance, por suerte este tiempo diferente y difícil trajo nuevas experiencias y mínimos detalles que nos hacen seguir creciendo.

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