El futuro golpeó mi puerta
- 16 feb 2019
- 3 Min. de lectura

A Llorenç
Todavía no salgo de mi asombro...
Me dedico a interpretar lenguaje. Todo lo que se dice, se escribe, se canta, se baila, se actúa, tiene para mí un sentido, un significado, una dirección. No puedo evitar leer las cosas que me van pasando como si fueran "mensajes" que construyen el sentido de mi existencia... Al menos el que yo le atribuyo a mi estar en el mundo.
Lo cierto es que desde que llegó Sofía a nuestras vidas, no han dejado de sucederme cosas maravillosas. Todas buenas. En lo personal, en lo social, en lo laboral. Sofía hizo que yo le abriera mi corazón (y también mis tripas...) al afuera. A los amigos, pero también a los conocidos y a los incidentales, esos que pasan por la vida de una en un momento efímero, corto, fugaz.
En la última entrada de este blog, que lleva por título Volver, hablaba de España como el lugar del futuro, el lugar donde ya sucedieron un montón de cosas con las personas con SD que aquí todavía no podemos ni pensar. Bueno, señorxs, ese futuro llegó desde Cataluña a la puerta de mi casa ayer por la tarde, en forma de libro.
Lo cierto es que yo esperaba un libro sobre los tiempos verbales del español. En cambio, me encontré con un título que reza Dirige tu empresa como un Síndrome de Down. "Uffff" –pensé– "¿qué es esto?". Enseguida empecé a recapitular mis conversaciones con los compañeros catalanes... Estaba segura de que había mencionado que tenía dos hijas, pero no había dicho nada sobre la condición de Sofi.
Buscando pistas, abrí el libro y encontré una dedicatoria: "Anabella, leí tu blog...". Las lágrimas saltan de mis ojos mientras leo y comprendo por qué ha llegado ese libro a mis manos.
Se trata de un texto que muestra el trabajo de un estudio de diseño creativo, La casa de Carlota, conformado por un equipo de personas entre las que se encuentran integrantes con diferentes discapacidades intelectuales: Síndrome de Down, trastornos del espectro autista, esquizofrenia. Lo interesante es que La casa de Carlota fue proyectada desde sus inicios con este staff tan particular. No los incluyeron. Los concibieron como indispensables para su emprendimiento. Y esto se debe no sólo a cómo entiende esta gente la creatividad, sino –y sobretodo– a cómo piensan a estas personas: "Diferentes, como todas las personas, aunque, por encima de todo, personas con unas características especiales que hace que entiendan y vean la vida de una forma distinta. Y eso también es creatividad. En estado puro."
Observar a las personas con discapacidad intelectual ya no desde la falta (dis-) sino desde la idea de que su condición genética los lleva a establecer una relación particular con el mundo, es el primer paso para pensar que pueden aportar muchas cosas: "Es un pensamiento lateral, menos racional y diferente al pensamiento lógico tradicional, una manera de pensar que no suele tenerse en cuenta". Cambiar el ángulo de observación –en consonancia con su perspectiva diversa sobre el mundo–, atender a sus virtudes, a sus capacidades, a todo lo que tienen para dar, es un acto de amor hacia estas personas, pero, también, un acto político: no necesitan ser incluidos en un mundo que se presupone "superior" al que ellos mismos podrían construir; sino que necesitan ser parte de este mundo, que es de todos, y al que todos aportamos desde nuestras diferencias: "[...] existe un 'talento' en la discapacidad que, por una serie de circunstancias y seguramente por muchos prejuicios, la sociedad no es capaz de imaginar, pero que bien utilizado y bien dirigido puede constituir un hito asombroso en la normalización de la discapacidad intelectual y, sobre todo, un descubrimiento que aporta una enorme dosis de innovación en el terreno del diseño".
Aquí está el futuro. Esta es la luz de mi camino. Es todo lo que está bien. Es aquello por lo que lucharía hasta mi muerte, porque es el mundo que quiero para mis hijas. Desde Cataluña, me llega esta ventisca de futuridad que no puedo dejar de interpretar como una señal, como un llamado, como una confirmación de lo que pienso y siento.
No llegamos a dimensionar la cantidad de aristas que tiene la vida de las personas que se cruzan en nuestro camino. Siempre estamos en contacto con parcialidades, con retazos de personalidades y caracteres. Ese halo de misterio permanente es lo permite que nos sorprendamos.
Todavía no salgo de mi asombro...
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