Felicitaciones
- 13 ago 2017
- 2 Min. de lectura

La llegada de un bebé al mundo despierta mucha empatía en los amigos, familiares y conocidos de los padres. La gente se pone feliz, pregunta cómo fue el parto, cuánto pesó y a quién se parece el nuevo integrante. Esa especie de ebullición de buena onda no siempre es bien recibida si las cosas no salen como esperábamos.
¿Por qué me felicitan? ¿No se dan cuenta de que cada felicitación es como un puñal que me clavan en el corazón, como un dedo que meten con insistencia ahí donde más me duele, en la llaga recién abierta por una noticia impensada?
Atravieso un duelo. El duelo de la hija que no va a ser. El duelo de la familia que no seremos. Es muy fuerte ese sentimiento. Pero no es más que una ilusión. ¿Cómo saber qué tipo de padres seremos en diez años, qué relación tendremos con nuestras hijas cuando entren en la adolescencia y dejemos de ser sus héroes? No tenemos idea. Tendremos que aprender. Eso y todo lo demás. Pero el sentimiento de la pérdida persiste.
Me sigo sumergiendo en la contradicción que me provocan las felicitaciones. Debería estar contenta; fui mamá por segunda vez. Pero no puedo. Lloro. Lloro mucho y con mucho ruido. De pronto, siento haber llegado a la comprensión: "¡Ah, claro! Nos felicitan porque no saben". Sin embargo, más tarde supieron y volvieron, con insistencia, a felicitarnos. No todos, pero sí muchos. Vuelvo a hacerme la pregunta: y ahora que saben, ¿por qué nos felicitan?
Necesité una frase para salir del callejón: "la vida es un regalo único", me escribió una amiga. Analizo el sentido porque me impacta fuertemente. Cada vida es única, y única es la manera en la que cada vida se realiza. Sofi fue quien es desde el momento de la concepción. Nunca hubo otra Sofi, siempre fue ella, única. ¿Por qué llorar por lo que debería haber sido si eso es algo que nunca existió?
Decidimos darle a Sofi el regalo de la vida cuando la buscamos. Pero el sentido se invirtió. La vida nos dio un precioso regalo, una hija única: nuestra Sofía.
Si quieren, pueden felicitarnos.
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